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      "los ángeles que 

   pecaron...los ángeles 

       que no guardaron

           su dignidad"

 

2 Pedro 2:4 y Judas 6. Note la identidad del lenguaje en estas dos citas:

"Dios...los entregó a cadenas de oscuridad, para ser reservados para el juicio"...

"los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, el juicio del gran día".

 

Estos "ángeles" fueron evidentemente los 250 príncipes de Israel consignados en Números 16. Sus líderes Coré, Datán y Abiram se rebelaron contra Moisés y, por consiguiente, contra Dios - por cuyo pecado fueron destruidos.

 

Los puntos de clara identificación son éstos:

 

Su posición asignada era "ministrar" a la asamblea (Números 16:9) y de este modo se les describe aptamente como "ángeles" del griego 'aggeloi'. La Concordancia de Strong define a 'aggelos' como "un mensajero: esp. un "ángel"; por implicación un pastor"... y la palabra básica de "aggelos' es "ago"= "conducir". Véase también Apocalipsis 2 & 3 - "el ángel" de cada "iglesia" se componía de aquellos que eran designados para ministrar a las asambleas y conducirlos en divina adoración.

 

Su "dignidad" o "principado" (Judas 6) era la de "príncipes" (RSV "líderes") (Números 16:2).

 

Ellos "no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada" cuando procuraron el sacerdocio y se rebelaron (Números 16:1-15).

 

Los "ángeles que pecaron" fueron "pecadores contra sus almas" (Números 16:10, 38).

 

Fueron "entregados a cadenas de oscuridad" cuando fueron tragados vivos por la tierra (Números 16:31-33). La palabra griega 'tártaro' se ha traducido como "infierno" en 2 Pedro 2:4. Tiene el significado del lugar más bajo de la tierra, de este modo, una mejor descripción de su fin no podía ser imaginada.

 

El "juicio del gran día" se refiere obviamente al Tribunal de Cristo - compare con Hechos 2:20; 10:42; 17:31; 2 Timoteo 4:1; etc. Esto identifica a estos acontecimientos con la creación adánica. Y éstos no pueden referirse a "ángeles" inmortales. Es imposible que ellos y aquellos a los cuales se les haya otorgado la inmortalidad y lleguen a ser "iguales a los ángeles" (Lucas 20:36) pequen otra vez.

 

Su naturaleza habrá sido cambiada a la que Cristo actualmente posee ahora, aunque cuando "se hizo pecado" (2 Corintios 5:21), era como la nuestra, es decir, "carne de pecado" (Romanos 8:3).Él es ahora "sin pecado" (Hebreos 9:28), y los creyentes que sean aceptados "seremos semejante a él" (1 Juan 3:2) y, por lo tanto, también seremos "sin pecado"...- está "liberado de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa de los hijos de Dios" (Romanos 8:21)"porque no pueden ya más morir" (Lucas 20:36) - los cuales las cotizaciones eliminan la posibilidad de pecado. En el cambio de la naturaleza divina, "la ley del pecado y de la muerte" (Romanos 7:23,25 y 8:2) no será más. Jesús enseñó a Nicodemo: "Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del espíritu, espíritu es" (Juan 3:6). En tal estado glorificado habrá una completa armonía para siempre con el Padre. Esta es la esperanza del creyente, fundada sobre la palabra infalible de Dios, "como un ancla del alma, segura y firme" (Hebreos 6:19)...

en relación con la palabra 'pecado' (griego = 'hamartia') enlace a 'sacrificio' - página 2.

 

Los ejemplos en 2 Pedro y Judas de la historia de Israel, y aun antes, en la creación de Adán, de la que tenían los registros, se escogieron a causa de su notoriedad, y de este modo asegurándose de que las lecciones se entendieran claramente.    Nota 2ª Pedro 1v12 - "Por tanto, yo ustedes de poner siempre en el recuerdo de estas cosas, aunque vosotros las sepáis" - y Judas 5 - "Os quiero pues ustedes de poner en el recuerdo, aunque una vez habéis sabido esto ...".

 

Pablo también escoge el caso de Coré y compañía en 2 Timoteo para ilustrar el pecado de la rebelión y cómo se debería manejar. Esta rebelión en el AT fue un caso extremo, tanto que se ordenó que "los incensarios de estos que pecaron" fueran fundidos "para cubrir el altar". Habían de ser un "recuerdo para los hijos de Israel". Los incensarios estaban hechos de bronce, y fueron sacados "de en medio del incendio", ilustrando de este modo que la carne de pecado debe ser purificada en el fuego de la aflicción (Números 16:39, 38, 37).

 

Esta purificación por medio del sacrificio (para llegar a ser bronce fino" o "bruñido" o "pulido") es un atributo esencial del cuerpo de Cristo glorificado multitudinario, compare Apocalipsis 1:15; Ezequiel 1:4, 7, 13, 27; Daniel 10:6. La cabeza de Cristo  de este cuerpo ha sido purificada por su propio sacrificio, compare Hebreos 9:23-26. Sin este sacrificio, la salvación para él y para su pueblo habría sido imposible.

 

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