La Parábola de la Cizaña y los Mandamientos Referentes al Hermandad        

 

Nuestro amigo del folleto “puerta abierta” divide su esfuerzo en dos partes: Primero, su discurso u observaciones preliminares sobre la situación en general, donde trata, con la ayuda de letras mayúsculas, de poner al Dr. Tomas en antagonismo con un movimiento que él ciertamente habría abrazado con todo su corazón; y, en segundo lugar, la así llamada “correspondencia” con el hermano Sulley, la cual consiste en una breve nota de cortesía del hermano Sulley, y dos prolongados adormecimientos epistolares de nuestro amigo en frustrada justificación de su actitud, desde un punto de vista bíblico. “Abrir la puerta” es el clamor. A primera vista, es un buen clamor, y es incómodo parecer tan descortés al dar la impresión de estar opuesto a algo tan bueno.

 

Una ‘puerta abierta’ sugiere hospitalidad y amabilidad; y nadie con sentido y bondad desearía identificarse con ninguna otra cosa. Pero hay veces en que los amigos de Dios pueden dar una mala impresión en algún asunto. Es una de las penurias de su posición en el actual mundo perverso, de que a menudo tienen que actuar como si fueran poco sociables e intolerantes y malhumorados, e incluso presumidos. Se sienten obstaculizados por consideraciones sobre lo bueno y lo malo que no perturban a los que aman el placer. Tienen reglas de acción aceptadas y una política de vida que son absolutamente incomprensibles para aquellos que viven tan sólo para la vida presente, a cuyos ojos son responsables de parecer cínicos malhumorados y condenatorios. A comienzos del primer siglo, ellos adquirieron la errónea reputación de ser aborrecedores de las personas, porque se esforzaban por obedecer los preceptos apostólicos: “No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo”. “Salid de en medio de ellos, y apartaos”; y porque las relaciones comunes de la vida no tenían valor para ellos cuando eran incompatibles con su entusiasta fidelidad a Cristo y a su Padre.

 

Bueno, hay una razón pura en la base de su acción, a pesar de lo desfavorable que esa línea de acción pueda parecer a la luz de las máximas populares. Por esta razón ellos pueden resignarse y esperar. Hay un tiempo para aceptar el odio del camino estrecho y aparecer ante los ojos de los hombres de todo menos como un hombre de Dios, está en su propio yo interno, y es precisamente cuando los hombres están gritando por una puerta abierta donde Dios la ha cerrado. Cuando un hombre viene en nombre de la verdad y no consiente la verdad, Juan dice: “No lo recibáis en casa”. Si un hombre consiente la verdad, pero desobedece los mandamientos, Pablo pide encarecidamente que con semejante persona “no se ha de comer”. Esto es muy incómodo; pero no hay alternativa si hemos de someternos a la ley apostólica que durará más que toda ley. Nuestro amigo del folleto de la puerta abierta dice que él no será parte de desunión. En esto él es desobediente, si los hombres que buscan la unión son desleales a la verdad, la cual es la base de la unión. Cristo encomió a los hermanos de Efeso por descubrir y deshacerse de profesores infieles; condenó a los hermanos de Pérgamo y Tiatira porque permitieron falsas enseñanzas  y falsos maestros entre ellos (Apoc. 2:2, 14, 20). Si nuestro amigo hubiera estado en Tiatira y llevado a cabo su política de rehusar ser una parte de desunión, habría estado en el lado de los que Cristo condenó.

 

Él cita pasajes bíblicos en defensa de su política, pero lo hace con una carencia de discriminación que podemos esperar que el tiempo corrija. Él cita de la parábola de la cizaña: “Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega”; tanto a la cizaña como al trigo. No podemos entender semejante cita a menos que nuestro amigo quiera argüir que nosotros no hemos de obedecer los mandamientos que nos dirigen a: (1) tratar a un hermano rebelde según la propia advertencia “como pagano” (Mateo 18:17); (2), evitar a aquellos que caminan en sentido contrario a la doctrina apostólica (Rom. 16:17); 3, sacar de entre nosotros a una persona inicua (1 Cor. 5:13); 4, no fraternizar con ninguno que sea llamado hermano si éste es un fornicador o un maldiciente (1 Cor. 5:11); 6, apartarse de todo hermano que ande indisciplinadamente (2 Tesa. 3:6); 6, no fraternizar con ninguno que rehúse someterse a los escritos apostólicos relacionados con los mandamientos del Señor (2 Tesa. 3:14; 1 Cor. 14:37, 38); 7, apartarse de alborotadores perversos que no consienten las sanas palabras del Señor Jesucristo, y la doctrina que es conforme a la santidad (1 Tim. 6:3-5); 8, alejarse de hombres que tienen una apariencia de santidad, pero que niegan su eficacia (2 Tim. 3:5); 9, rechazar a un hombre que sea un hereje, después de la primera y segunda admonición (Tito 3:10); 10, y no recibir a ninguno que no traiga la doctrina de Cristo (2 Juan 10).

 

Debe ser evidente que algo anda mal en una interpretación de la parábola de la cizaña que tenga el efecto de anular estos mandamientos razonables (razonable porque la sumisión unánime a la fe y práctica del evangelio es la base misma de la asociación en Cristo). La parábola y los mandamientos no se contradicen en absoluto. Se refieren a dos cosas diferentes. A qué se refieren los mandamientos es evidente. Es para la disciplina de la vida eclesial. A qué se refiere la parábola es a las operaciones de sembrar la semilla del Hijo del hombre en la casa de Israel, según se muestra en el libro “Nazaret Revisited” [De vuelta a Nazaret], p. 138. En esta operación era necesario que no se desarraigara la cizaña hasta que haya crecido el trigo; de otro modo, se habría impedido el desarrollo de maduración del trigo. El desarrollo de los justos requiere que los inicuos prosperen contemporáneamente con ellos por algún tiempo.

 

Pero contender que porque los inicuos son tolerados en la tierra de los vivos mientras los justos están siendo instruidos, no hemos de obedecer los mandatos referentes a aquellos que llegan a ser insubordinados a los requerimientos apostólicos en la comunidad de la verdad, no es ilustrar a una “correcta división de la verdad”, sino perpetrar un deslumbrante ejemplo de lo contrario. La contención de nuestro amigo justificaría todas las irracionalidades que hemos oído y por las cuales se ha contendido en nuestros días. Hemos conocido a aquellos que dicen que no debería haber ninguna eliminación de falsa doctrina; y hemos conocido a aquellos que contienden que no debería haber ninguna eliminación de conducta errónea, porque el Señor es juez. Si el uso que hace nuestro amigo de las palabras “Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega” es un uso legítimo, entonces ambas posiciones estarían correctas. Si es así, no debería haber separaciones  de un cuerpo profesional sobre cualquier base. ¿Por qué, entonces, nuestros amigos se han separado de las sectas y denominaciones? Para ser coherentes con la contención de ellos, todos deberíamos regresar a las iglesias.

 

La creencia de la verdad y la sumisión a los mandamientos es la verdadera base del hermandad apostólico. En ambas cabezas las sectas y denominaciones son comuniones imposibles para aquellos que están sujetos a las Escrituras; y en la medida en que cualquiera de las cabezas, cualquier cuerpo de gente lleguen a ser inseguros o negligentes, ellos están en la misma posición. Cuando cuestionan o dejan en duda la autoridad de las Escrituras como obra de inspiración infalible, ellos trastornan aquello que es por naturaleza el principio y fundación de toda verdad espiritual en nuestra época. Éste es el daño que ha causado la desunión que  nuestro amigo de la puerta abierta lamenta. No es “el método o manera”, sino el hecho y el efecto de la inspiración en cuestión. Esto ha sido reiterado en incontables veces; pero nuestros amigos prefieren ignorar o evadir el problema. Sin embargo, su realidad está manifiesta en todo lo que ellos escriben. Incluso este amigo de la puerta abierta no puede citar la declaración de Pablo sobre la inspiración sin citarlo de la manera no comprometida que es un encomio para Revisores semi-escépticos: “Toda la Escritura inspirada de Dios es también provechosa, etc.”.Él dice que nunca se ha encontrado hasta ahora con alguien que diga que es un hermano que negó esto; ¿negó qué? Que toda la Escritura es provechosa. Ese no es el punto. El punto es, ¿qué es escritura inspirada? ¿Esto o aquello; todo o parte? Aquí es donde nos separamos; ya sea porque la pregunta se ha contestado erróneamente, o porque se ha rehusado una respuesta  por razones personales, o porque si se ha contestado correctamente, el que hace las preguntas no quiere que importe en lo que atañe a la comunión con aquellos que no pueden o no contestarán.

 

Entonces nuestro amigo objeta las frases “infalible” y “totalmente inspirada” sobre la base de que no son expresiones bíblicas, y, por lo tanto, presumiblemente representativas de ideas contrarias a la Biblia; porque ¿qué más puede significar la observación, que “aquellos que sostienen ideas antibíblicas están obligados a salir de las tapas de la Biblia para obtener frases que trasmitan su significado”. ¿Qué es esto sino decir que él no cree que la Biblia sea totalmente inspirada e infalible? Si él lo dice tan claramente, sólo diría lo que el más franco de ellos cree honestamente. Algunos en su ceguera niegan que haya semejantes personas como inspiracionistas parciales entre los hermanos separados. El editor del Investigador, que está en compañerismo con ellos, lo sabe muy bien, y francamente admitió al otro día en conversación con el editor de la revista The Christadelphian [El Cristadelfiano] que hay inspiracionistas parciales entre ellos, y que la Biblia no es amada entre ellos como debería ser. Sabemos que este es un testimonio verdadero.

 

Hablar como lo hace nuestro amigo de la puerta abierta de semejante problema como “una riña acerca de un punto de doctrina no esencial” es sólo mostrar que él no ha estimado correctamente las Escrituras, o el alcance de la controversia que se ha levantado. Defender las Escrituras de aquellos cuya doctrina las socavaría, no es “desperdiciar preciosa energía en conflictos fraticidas”, sino emplearla en la encomiable obra de “contender con empeño por la fe que una vez fue dada a los santos”.  Y esto no será en desmedro de ellos en el día de ajuste final, sino todo lo contrario, si se hace sincera y humildemente. Aquellos que siguen este camino pueden ser acusados de causar las divisiones. La acusación es tan verdadera como la acusación de Acab en contra de Elías de que él era el “alborotador de Israel”. El verdadero alborotador era Acab, porque fue su acción lo que causó el problema obligando a Elías a desempeñar su parte. La responsabilidad por la división se halla en aquellos que rehúsan declarar su fe en la inspiración completa de las Escrituras, o los cuales lo afirman, lo hacen con una reserva que les impide declarar la creencia en su infalibilidad; o los que creyendo y declarando ambos puntos, continúan junto a aquellos que niegan ambos. No puede haber puertas abiertas de hombres fieles para semejantes ambigüedades. La única puerta abierta con la cual ellos tienen que ver es la puerta abierta del camino estrecho que lleva a la vida.

-- Robert Roberts, ‘The Christadelphian’, septiembre de 1891, pp. 346-347.

 

NOTA ADICIONAL: la “cizaña” se parece mucho al “trigo” hasta que tiempo de la cosecha revela la diferencia. De este modo, cualquier cuerpo que falsamente afirma representar la Verdad se halla aptamente descrito como “cizaña” – haga enlace con ‘satanás’.

 

Esto incluye a católicos, protestantes (de cualquier tono) y aquellas hermandades cristadelfianas que se han apartado de las creencias y prácticas bíblicas.

 

El nombre mismo no significa nada si la asamblea no tiene cimientos bíblicos.

Es sólo mediante un cuidadoso examen de su base de hermandad que podemos esperar identifica a las asambleas “trigo” con los cuales deberíamos asociarnos.

 

Note cuidadosamente los comentarios bíblicamente sanos de Robert Roberts ya señalados:

 

“La creencia de la verdad y la sumisión a los mandamientos es la verdadera base del compañerismo apostólico. En ambas cabezas las sectas y denominaciones son comuniones imposibles para aquellos que están sujetos a las Escrituras; y en la medida en que cualquiera de las cabezas, cualquier cuerpo de gente lleguen a ser inseguros o negligentes, ellos están en la misma posición”.

 

Robert Roberts también comenta: “La única puerta abierta con la cual ellos [“los hombres fieles”] tienen que ver es la puerta abierta del camino estrecho que lleva a la vida”.

 

Hombres perversos han tratado de cerrar esta puerta – haga enlace aquí con ‘fundación’ (inglés).

 

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