El Sacrificio de Cristo ha efectuado dos cosas

 

1. El pecado ha sido condenado

 

2. Las promesas han sido confirmadas

 

Romanos 8:3 y 15:8

 

POR LO TANTO, PODEMOS GANAR VIDA ETERNA Y HEREDAR LAS PROMESAS CUANDO CRISTO REGRESE A ESTABLECER EL REINO

 

Se recomienda mirar bajo el 'índice' o siga este enlace a 'diablo' para el No1. Y enlace a 'promesas'(también al fin de la página) para el N° 2. También será útil (después de leer esta página) a enlace a 'bautismo'.

 

Cuando el pecado entró en el mundo, y la muerte entró por el pecado, no había manera alguna de que el hombre pudiera redimirse solo. Sin embargo, Dios ha revelado un plan mediante el cual el pecado será quitado y se establecerá la justicia a fin de que la raza humana sea finalmente restaurada al favor divino. Esto implica proveer a Su propio Hijo, nacido de mujer por el poder de Su santo espíritu. Jesús podría vivir una vida sin pecado y llegar a ser un sacrificio por el pecado. Debido a que no cometió pecado, fue levantado de los muertos al tercer día. Dios acepta a aquellos que se identifican con este hombre representativo por medio de una creencia en la Verdad y el bautismo en Él (esto es, Jesucristo). Véase bajo 'Indice' o siga este enlace a 'juicio' (p. 2 - "en Adán" y "en Cristo"). Compare con Efesios 1:10. Sólo de esta manera podemos participar en lo que ha logrado Dios en Cristo.

 

Ahora que se ha abierto el camino a la vida eterna, las promesas, que implican una herencia eterna, se pueden cumplir. Jesucristo, como la "simiente" prometida en las tres promesas, por Su sacrificio ha asegurado su cumplimiento. Cuando regrese del cielo, seleccionará a Sus coherederos. Éstos estarán conformados por todos los que se hayan abocado totalmente a Dios en Cristo, y que han permanecido fieles a su llamamiento, cualquiera que sea su costo. La Verdad se compone de diversas facetas, y los fundamentos básicos que  destacamos en este sitio están todos inter-relacionados. Es imposible rechazar cualquiera de estas verdades sin socavar la totalidad. Es similar a un edificio en donde si falta uno o más de los cimientos el edificio queda inseguro. La integridad de toda la estructura queda comprometida. En nuestro examen de  diversas falsas ideas respecto al Sacrificio de Cristo se encontrará que esta es precisamente la situación. Si nos damos cuenta que la palabra de Dios enseña algo opuesto a lo que hasta ahora habíamos aprendido por tradición, aceptemos las palabras del profeta: "A la ley y al testimonio. Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido" (Isaías 8:20). El apóstol Pablo escribió: "Las Sagradas Escrituras... TE PUEDEN hacer SABIO PARA LA SALVACIÓN por la fe que es en Cristo Jesús" (2 Timoteo 3:15). Respecto a la totalidad de las doctrinas básicas, vea el 'Índice' o siga este enlace a 'declaración'.

 

Es nuestra intención examinar en más detalle algunas de las falsas ideas que existen respecto al Sacrificio de Cristo. Como introducción a este examen, aquí veremos brevemente el efecto que la falsa idea de "la trinidad" tendría sobre la verdad de ese sacrificio. También será útil mirar en 'índice' o siga estos enlaces a 'Dios' y 'espíritu'. Hagamos la pregunta: ¿Deberíamos creen en un Jesús que no existe, en una persona que evidentemente NO es un hombre representativo, sino un ser superior? ¿Puede esto ser posiblemente aceptable? En verdad, ¿cómo podría semejante ser imaginario concordar con la descripción que se hace de Jesús en Hebreos 4:15, donde dice: "Que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado"? Y cuando nos damos cuenta que esta terrible caricatura del divino plan de salvación tiene su origen en el paganismo, ciertamente mientras más pronto la arrojemos al tarro de desechos de la historia, más pronto podremos tener individualmente la esperanza de santificación por la cual Jesús oró: "Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad" (Juan 17:17). Parte de esa verdad se halla en el v. 3: "Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado". Es decir, "enviado de Dios", como lo fue Juan el Bautista (Juan 1:6), o Isaías el profeta (Isaías 6:5-10).

 

Véanse también las palabras de Pablo referente a "otro Jesús" (2 Corintios 11:1-4). A continuación examinaremos otras falsas enseñanzas referentes al Sacrificio de Cristo, las cuales también niegan y destruyen totalmente la verdad de este vital tema.

 

VERDAD VERSUS ERROR EN EL SACRIFICIO DE CRISTO

La característica de todas las enseñanzas herejes es que de algún modo presentan la  muerte expiatoria del Señor como substitucionaria, y no como representativa. La verdad es que Jesús necesitaba salvarse de los resultados del pecado que ocurrido en el principio, porque Él nació de una mujer. Su naturaleza maldecida por el pecado, igualmente a la naturaleza de aquellos a quienes Él vino a salvar, necesitaba ser condenada por un sacrificio sin pecado. Sin embargo, es igualmente importante reconocer que a nadie se le tiene por "culpable" en un sentido moral o legal a causa del pecado que se cometió en Edén (la enseñanza de la "iglesia" acerca del 'pecado original'). Contraste con Ezequiel 18:20. Estos dos extremos son igualmente erróneos. Ellos ilustran el principio que se expone en nuestro 'Llamado'. Haga enlace con 'llamada' o vaya al 'Índice'. Debido a que era Hijo de Dios, Jesús no cometió pecado alguno, algo que no podría lograr nadie nacido de padres humanos. Por lo tanto, Dios Lo resucitó de entre los muertos, y ahora es un hombre inmortal, y un mediador por cuyo conducto podemos acercarnos a Dios (Romanos 8:3; 2 Corintios 5:21; Colosenses 2:15; Hebreos 2:14; 7:27; 9:11, 12, 22-28; 13:20; 1 Pedro 2:24; Hechos 2:22-36; Romanos 3:19-28; 5:6-21; 1 Corintios 15:20-28; Hebreos 4:15; 1 Timoteo 2:5).

 

Ahora examinaremos en más detalle algunas enseñanzas erróneas. Éstas son adicionales a la herejía "trinitaria" recién señalada.

 

1. 'El Sacrificio de Cristo fue un rescate, por medio del cual se castigó al inocente, permitiendo que el culpable quedara libre'. ESTO ES UN ERROR.

La única manera de que esto pudiera ser cierto sería si Jesús hubiera permanecido en el sepulcro, a fin de que otros pudieran vivir. ¡Sabemos que esto no es cierto, y que no fue lo que ocurrió! Toda justicia humana se mostraría reacia ante semejante injusta idea, y la justicia divina la condenaría. Las palabras originales que se han traducido como "rescate" conllevan los significados de 'una cobertura', 'un precio de redención', y 'soltar o destruir'. No es difícil ver cómo Jesucristo, "el cordero de Dios", ha proveído esa cobertura para el pecado; Él ha pagado figuradamente el precio de redención por su pueblo, incluyéndose Él mismo (pero en realidad, nosotros somos "justificados libremente"), y Él ha soltado las cadenas del pecado y la muerte. Un escritor (Robert Roberts) lo ha resumido así: "(El sacrificio de Cristo) se realizó con justicia debido a su participación física en los resultados de la transgresión Edénica. Su resurrección también fue en justicia; por cuanto 'él no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca'. El perdón sobre esta base es por medio de la gracia (favor), y no por deuda; por cuanto la muerte de Cristo no es el pago de nuestra deuda, sino la declaración de la justicia de Dios, sobre la base de nuestro reconocimiento y sometimiento a aquello que a, Él le complace conceder por nuestros pecados debido a su propia bondad y tolerancia".

 

Es vital todo razonamiento legalista/mecánico sea descartado; sólo entonces es posible comprender plenamente la salvación en Cristo.

 

2. 'El Sacrificio de Cristo fue de beneficio para Él mismo, pero sólo porque significaba Su acto final de obediencia. No implicaba una necesidad personal de purificación de "carne de pecado" por medio del sacrificio y la resurrección'. ESTO ES UN ERROR.            Los libros que se promulga este error incluyen :

 'Ecos de Controversias Pasadas', 'Salvado por Su Vida', 'La Relación de Cristo con Su Muerte en la Cruz', 'Principios Básicos De La Biblia', 'El Verdadero Diablo', 'El Entendimiento de La Expiación', 'La Expiacion - El Equilibrio Divino'.

La revista 'Lampstand' también lo promueve, y trata de re-escribir la historia cristadelfiana para acomodarla a sus propios fines infames.

A juzgar por su sitio web la revista 'Christadelphian' ahora también ha caído de la sana doctrina de su primer editor Robert Roberts.

Los publicaciones anteriores circulan entre los 'cristadelfianos centrales'.
Como reflejo de la creencia predominante de la gran mayoría, 'wikipedia' también expone ahora la misma herejía como la creencia de los "Cristadelfianos". Los
Cristadelfianos bíblicamente sanos se refieren a este error horrible como "carne limpia".

 

Los maestros de esta herejía usan expresiones antibíblicas (referente a la naturaleza humana): "pecado propenso" y "propenso al cometer el pecado" y "con su inclinación a cometer el pecado" y "con el potencial a cometer el pecado" etc. en vez de "pecaminoso"  (Romanos 8:3). Contraste Romanos 7:18 - "en mi carne, no mora el bien" - enlace a 'El Yahvéh-Nissi Altar' para un ejemplo gráfico (sólo en inglés en el presente).

De esta manera, ellos niegan la inherente pecaminosidad de la naturaleza humana* - y, por lo tanto, también niegan la verdad esencial del Sacrificio de Cristo - enlace al 'índice' y a 'comités' y a 'amor' (inglés) y a 'resolución'.

 (* un ejemplo verdaderamente horrible y vergonzoso de hasta donde conduce esto, ha llegado recientemente a nuestro conocimiento - se atribuyen pensamientos al Señor que efectivamente lo convierten en un pecador - detalles a pedido)

 

De  nuevo, este error niega la verdadera naturaleza representativa de Su sacrificio. Así invalida el hecho de que "Dios... condenó al pecado en la carne" y que "Jesús... para destruir por medio de la muerte... al diablo". ¿Qué era el "pecado" y el "diablo" a los que se "condenó" y "destruyó"? Los proponentes de esta herejía lógicamente sólo definen estos términos tan sólo como el pecado activo, o "las obras del diablo". Es cierto que se proveyó a Jesús como Salvador, pero en el proceso Él participó de la misma naturaleza mortal maldecida por el pecado, tal como nosotros. Aunque no cometió pecado alguno, Él necesitaba igual que nosotros la salvación de este estado. Agradecemos a Dios que Jesús "por su propia sangre entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención" - Hebreos 9:12. Como se ha dicho aptamente: "Por sí mismo para que pudiera ser por nosotros" (Robert Roberts, 'Law of Moses'). Robert Roberts también escribió: "Lo que se logró, SE LOGRÓ SÓLO EN ÉL. Nosotros nos beneficiamos de los cimientos que ÉL COLOCÓ. No se ve cómo SE PODRÍA ENTENDER BÍBLICAMENTE el Sacrificio de Cristo sin haber percibido esta verdad. Aparte de esto,  LA ÚNICA IDEA QUE SE MANTIENE es la creencia pagana de la sustitución" ('The Christadelphian' de abril de 1888, portada interior).

"Fue  UNA NECESIDAD que él se ofreciera a sí mismo, primeramente PARA LA PURIFICACIÓN  DE SU PROPIA NATURALEZA de la impureza de la muerte; y habiendo obtenido por su propia sangre LA REDENCIÓN ETERNA (Hebreos 9:12),  él  puede DESPUÉS salvar perpetuamente a los que por él se acercan a  Dios (Hebreos 7:25)" - ('The Christadelphian' de octubre de 1873, p.468).

 

Otro escritor, W. F. Barling, ha escrito lo siguiente: "Se desprende que la muerte de Cristo poseía eficacia también para él. Esto lo estableció el apóstol por una interpretación del ritual del Tabernáculo. Tenía que efectuarse la expiación para el altar, lo cual "lo limpiará, y lo santificará de las inmundicias de los hijos de Israel" (Levítico 16:18-19). De manera similar, la expiación tenía que hacerse por los otros vasos del Tabernáculo, e incluso por el Tabernáculo mismo (v. 16), porque estaban en medio de la inmundicia (Hebreos 9:21). Asi, donde no había pecado moral, de todas manera la inmundicia necesitaba expiación. Pero "sin derramamiento de sangre", semejante "remisión" o "purificación" no era posible (v. 22). El apóstol  nos dice lo que esto significaba. "Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así (con agua, lana escarlata e hisopo, etc., v. 19);  pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que éstos" (v. 23).

 

Nótese el paralelismo.

 (a)  Las figuras de cosas que están en los cielos eran purificadas, con sangre animal.

 

 (b) Las cosas celestiales mismas tenían asimismo que ser purificadas, pero con mejores sacrificios.

 

Semejante purificación no era en ningún caso una purificación de pecado moral, sino de la inmundicia que resultaba del contacto con el pecado. En el caso de "las cosas celestiales mismas" (es decir, la persona de Jesús), semejante inmundicia fue quitada cuando él "por el sacrificio de s{i mismo (quitó) de en medio el pecado" (v. 26). "Por su propia sangre entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo" (v. 12), es decir, "en el cielo mismo" (v. 24). Sin semejante expiación, su entrada física en la presencia de Dios (gracias a los cual únicamente "tenemos entrada... al Padre" (Efesios 2:18) habría sido imposible" ('The Christadelphian', 1946). Reimpreso después como 'Redención en Cristo Jesús'.

 

Entre otras citas relevantes, sírvase notar las siguientes:

 

"La palabra pecado se usa en dos aceptaciones principales en la Escritura... Es aquello en la carne, "que tiene el poder de la muerte"; y se llama pecado porque el desarrollo, o instalación, de este mal en la carne fue el resultado de  transgresión. En vista de que este principio maligno impregna cada parte de la carne, la naturaleza animal se llama "carne de pecado"... El pecado, digo, es un sinónimo de la naturaleza humana. De ahí que a la carne se considera invariablemente impura... El pecado no podría haber sido condenado en el cuerpo de Jesús, si no hubiese existido ahí... Siendo la carne de pecado  la naturaleza hereditaria del Señor Jesús, él era un sacrificio justo y apropiado por el pecado... El gran principio que se debe establecer fue  LA CONDENACIÓN DEL PECADO EN LA CARNE DE PECADO, INOCENTE DE  TRANSGRESIÓN  ALGUNA". (John Thomas, 'Elpis Israel').

 

"Complació a Dios requerir la condenación ceremonial de esta naturaleza pecaminosa en la persona de un poseedor justo de ella, como la base de nuestro perdón" (Robert Roberts, 'The Blood of Christ').

 

"Por lo tanto, Hebreos 9:23 es una declaración de que era necesario que Cristo debiera primero que nada ser purificado con mejores sacrificios que el Mosaico. Por consiguiente, de be haber un sentido en el que Cristo... no sólo debe haber sido santificado por la acción de un atípico aceite del Espíritu Santo, sino purificado por la atípica sangre de su propio sacrificio... ÉL FUE 'PURIFICADO' CON UN MEJOR SACRIFICIO QUE BECERROS Y MACHOS CABRÍOS, O SEA,  SU PROPIO SACRIFICIO... DE... SU MANCHA HEREDITARIA DE MUERTE" (Robert Roberts, 'The Law of Moses').

 

Durante un debate, a Robert Roberts se le hicieron las siguientes preguntas, a las cuales agregamos las respuestas que él dio.

 

P "¿No está claro que Cristo, por necesidad, debía ofrecerse a sí mismo para la purificación de su propia naturaleza de pecado?"

R "Como hijo de Adán, hijo de Abraham, hijo de David, sí".

P "¿Primeramente de la inmundicia de la muerte, para que habiendo obtenido por su propia sangre la vida eterna para sí, podría salvar a otros?"

R "Ciertamente".

P "¿Y que él, como el primero, tenía que pasar por la purificación por medio de su propia sangre derramada y la resurrección?"

R "Ciertamente, nunca he puesto eso en duda, ni en lo más mínimo".

('Resurrectional Responsibility Debate', Preguntas 711, 712, 719).

 

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