LAS ENSEÑANZAS DEL MORMONISMO EXAMINADAS

      A LA LUZ DE LA BIBLIA Y DE LA HISTORIA

 

(3) El Sacerdocio Aarónico y El Sacerdocio de Melquisedec

 

El Sacerdocio Aarónico

 

Los mormones afirman que ellos poseen el sacerdocio aarónico en el presente, ¿es eso bíblicamente correcto?

 

En la actualidad, ninguno tiene el derecho a pretender tener el sacerdocio aarónico, por las siguientes razones:

 

1. La clara enseñanza del Nuevo Testamento es de que en el sacrificio de Jesucristo, que fue hecho de una sola vez y para siempre, el completo sistema expiatorio, junto con los deberes de su sacerdocio, quedó cumplido y completado (Hebreos 10:12). Volver al viejo sistema es anular la obra de Jesús en el Calvario. Una señal de esto se halla en el hecho que cuando Cristo murió el velo del Templo de Jerusalén se partió en dos, de arriba abajo (Mateo 27:51). Este velo representaba el muro de separación entre Dios y el hombre, el cual era cruzado por el sumo sacerdote sólo una vez al año, cuando él ofrecía el sacrificio expiatorio por el pueblo (Levítico 16; Hebreos 9:7). Sin embargo, Cristo ofreció el sacrificio final y, al hacerlo, abrió el camino permanentemente para todos los que quieran acercarse Dios por intermedio de él. Cristo no quitó el sacerdocio; más bien lo cumplió. Su propósito estaba cumplido y terminado. Hebreos 7:12 nos dice que hubo un “cambio” en el sacerdocio aarónico. El Dr. A. T. Roberson, eminente erudito norteamericano, comentó este pasaje así:

     

     “La elección de Dios de otra clase de sacerdocio para su Hijo dejó la línea levítica a un lado, descontinuado para siempre" (Word Pictures in the New Testament, vol. 5, p. 383).

 

En vista de esto, cualquiera que hoy desee revivir los viejos caminos del sacerdocio aarónico lamentablemente no ha entendido la obra de Cristo en la cruz (Hebreos 9:10-28).

 

2. Ningún hombre es elegible para poseer el sacerdocio aarónico, a menos que pertenezca a la tribu de Leví y sea descendiente literal de Aarón. Números 16 narra la historia de la rebelión de Coré, Datán y Abiram. Coré era un levita, pero no de la familia de Aarón. Ellos se rebelaron contra Moisés, afirmando que “toda la congregación es santa” (16:3). Ellos deseaban estar cerca de Dios, lo  cual era la función exclusiva del sacerdocio aarónico, cuyo sumo sacerdote era Aarón. Por estas pretensiones, Dios causó que se abriera la tierra y tragara a Coré y a aquellos que lo seguían. Como resultado de esto, el sacerdote Eleazar hizo láminas de los incensarios de los que habían muerto para recubrir el altar con ellas:

 

     “Como recordatorio a los hijos de Israel de que ningún extraño que no fuera de la descendencia de Aarón debía acercarse a ofrecer incienso delante de Yahvéh, para que no fuera como Coré y como su séquito, según se lo dijo Yahvéh por medio de Moisés” (Números 16:40; 2 Crónicas 26:18).

 

     La posesión del sacerdocio aarónico fue un derecho perpetuo únicamente para Aarón y sus descendientes literales:

 

     “Es estatuto perpetuo para él y para su descendencia después de él” (Éxodo 28:43).

 

Ni José Smith ni Oliverio Cowdery era judíos, así que no eran elegibles para poseer el sacerdocio aarónico. Ellos mismos reconocen que para poseer el sacerdocio aarónico había que ser descendiente literal de Aarón:

 

“Ningún hombre tiene el derecho legal de ocupar este oficio, de poseer las llaves de este sacerdocio, a menos que sea un descendiente literal de Aarón” (Doctrina y Convenios 107:16).

 

El Sacerdocio de Melquisedec

 

Hebreos 7:3 nos dice que Melquisedec era “sin padre, sin madre, sin genealogía; que no tiene principio de días, ni fin de vida”. Sólo Melquisedec y Cristo cumplen con esas calificaciones, porque este sacerdocio es único; nadie excepto Melquisedec  y Cristo lo han tenido. En verdad, Hebreos 7:3 también deja en claro que Melquisedec sólo es semejante al Hijo de Dios; él no era el modelo a seguir por Jesús; era más bien una representación, tan sólo el reflejo de la plena expresión del Hijo de Dios. Sobre la base de este pasaje, este sacerdocio se ve también como algo que no se transfiere de uno a otro. No hubo sacerdotes de Melquisedec entre Génesis 14 y la venida del Señor Jesús. Melquisedec no “dio” el sacerdocio a Jesús (ni a nadie, en realidad); pertenecía a Jesús por derecho.

 

Aunque un sacerdote llamado Melquisedec se menciona en Génesis 14, hay poca información sobre sus antecedentes. Al igual que Cristo, no hay evidencia de su sucesión sacerdotal o de su ascendencia sacerdotal. No hay evidencia en toda la Biblia de nadie excepto Jesús que haya sido llamado según el orden de Melquisedec.

 

La obra del sacerdote Melquisedec se ve en Hebreos 7:24-25, donde dice la Biblia:

 

“Pero éste [Jesús], por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable. Por eso él puede también salvar enteramente a los que por medio de él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos”.

 

El sacerdocio que posee Jesús es suyo, intransferible o permanente. Nadie más lo ha tenido ni lo tiene.

 

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