LAS ENSEÑANZAS DEL MORMONISMO EXAMINADAS

A LA LUZ DE LA BIBLIA Y DE LA HISTORIA

 

(2) LA PRIMERA VISIÓN DE JOSÉ SMITH - ¿Puede el hombre ver a Dios?

 

     Hasta diciembre del 2010, el número de “Santos de los Últimos Días“ [‘mormones’, para abreviar] superaba los 14,1 millones de miembros bautizados. No hay estadísticas sobre cuántos de ellos se retiran o son expulsados anualmente.

 

  La Iglesia de Jesucristo de los santos de los Últimos Días” [‘mormonismo’, para abreviar] enseña que mientras la familia Smith residía en Manchester, Nueva York, se produjo un inusitado avivamiento religioso en la zona. Y que durante esta efervescencia por las cosas espirituales, el joven Smith, que para entonces tenía 14 años de edad, afirmó que él tuvo el extraordinario privilegio de ver cara a cara a Dios el Padre y a su Hijo Jesucristo. El relato está consignado en uno de sus libros canónicos, como sigue:

 

"Durante el segundo año de nuestra residencia en Manchester, surgió en la región donde vivíamos una agitación extraordinaria sobre el tema de la religión. Empezó entre los metodistas, pero pronto se generalizó entre todas las sectas de la comarca [...]. Grandes multitudes se unían a los diferentes partidos religiosos [...]. Unos contendían a favor de la fe metodista, otros a favor de la presbiteriana y otros a favor de la bautista [...]. Por esa época tenía yo catorce años de edad". (La "Perla de Gran Precio", José Smith -Historia, 1:5).

 

     Debido a la confusión y la contención entre las diferentes denominaciones", el joven Smith se preguntaba "quién tendría razón y quién no". Un día, mientras asistía a una reunión de los metodistas, escuchó al ministro George Lane sugerir que el pasaje bíblico que se halla en Santiago 1:5-6, era el medio para determinar a qué grupo unirse. José Smith escribió referente al efecto que tuvo este pasaje para él:

 

"Nunca un pasaje de las Escrituras llegó al corazón de un hombre con más fuerza que éste en esta ocasión al mío. Parecía introducirse con inmenso poder en cada fibra de mi corazón".

 

     Su relato continúa así:

 

"Por consiguiente [...], me retiré al bosque para hacer la prueba [...], me arrodillé y empecé a elevar a Dios el deseo de mi corazón. Apenas lo hube hecho, cuando súbitamente se apoderó de mí una fuerza que completamente me dominó, y fue tan asombrosa su influencia que se me trabó la lengua de modo que no pude hablar. Una espesa niebla se formó alrededor de mí, y por un tiempo me pareció que estaba destinado a una destrucción repentina [...]. Precisamente en este momento de tan grande alarma vi una columna de luz, más brillante que el sol, directamente arriba de mi cabeza; y esta luz gradualmente descendió hasta descansar sobre mí.

 

"No bien se hubo aparecido, cuando me sentí libre del enemigo que me tenía sujeto. Al reposar la luz sobre mí, vi a dos Personajes, cuyo brillo y gloria no admiten descripción, en el aire arriba de mí. Uno de ellos me habló, llamándome por mi nombre, y dijo, señalando al otro: ¡Este es mi Hijo Amado: Escúchalo!".

 

      Entonces dice el joven Smith que preguntó cuál de todas las sectas era la verdadera, a fin de saber a cuál unirse. Y que se le contestó que no debía unirse a ninguna, "porque todas estaban en error", y que "todos sus credos eran una abominación a su vista; que todos aquellos profesores se habían pervertido". Y que, además, se le dijo que las sectas "enseñan como doctrina los mandamientos de los hombres".

 

     Cuando la visión terminó, el joven José se dio cuenta que estaba de espaldas, mirando hacia el cielo. Todavía debilitado por semejante experiencia, se incorporó y regresó a casa,

 

     Este relato de José Smith--considerado por el mormonismo como Escritura y como "el fundamento de la Iglesia"--contiene serios errores y contradicciones doctrinales e históricas. Él no pudo haber visto a Dios el Padre y a su Hijo Jesucristo porque, según las Escrituras, el hombre no puede ver a Dios. Considere lo siguiente:

 

Dios mismo dijo a Moisés: "No podrás ver mi rostro, porque no me verá hombre y vivirá". (Éxodo 33:20).

 

El apóstol Pablo dijo que Dios "habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver". (1 Timoteo 6:16).

 

El apóstol Juan declaró: "A Dios nadie le vio jamás; el Unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer" (Juan 1:18; 1 Juan 4:12).

 

Uno de los libros canónicos del mormonismo enseña que sin poseer el sacerdocio, "ningún hombre puede ver la faz de Dios, sí, el Padre, y vivir". (D. y C. 84:21-22). Y en 1820, fecha en que Smith dijo que tuvo dicha visión, él no poseía el sacerdocio.

 

     Por otra parte, el joven Smith  dijo que se le advirtió que no debía unirse a ninguna secta; entonces, ¿por qué en junio de 1828 pidió a la Iglesia Metodista de Harmony, Pensilvania, que se le permitiera unirse a ella como miembros?

 

     Es cierto que fue obligado a renunciar al tercer día debido a su reputación en prácticas ocultistas, sin embargo, su nombre permaneció en las actas de esa iglesia durante seis meses antes de ser borrado definitivamente. Pero que pidió ser miembro de esa iglesia--en contra de las instrucciones que dijo haber recibido directamente de Jesucristo--es un hecho documentado.

 

     Además, si todos los credos de las sectas eran abominables en 1820, siguen siendo abominables en el presente, ya que las iglesias sostienen a la fecha los mismos credos que tenían en los días de José Smith. Algunas de estas creencias son: que hay una Trinidad de dioses, que el hombre tiene una alma inmortal, que Jesús preexistió, que existe un ángel maligno caído, llamado Lucifer o Lucero, o Satanás el Diablo, que hay un estado intermedio entre la muerte y la resurrección, etc.

 

     Curiosamente, todas estas creencias--consideradas como "abominación" por el Personaje que habló a José Smith--están incorporadas en la doctrina mormona, lo que demuestra que:

 

O José Smith deliberadamente desobedeció las instrucciones que afirmó que había recibido directamente de Jesucristo con respecto a los credos de otras iglesias, en cuyo caso todo el sistema del mormonismo cae bajo condenación como resultado de la desobediencia de su fundador;

 

O la 'Primera Visión' nunca ocurrió, y no es más que una ficción urdida muchos años después de su supuesto acaecimiento.

 

En 1834, un hombre llamado E. D. Howe escribió y publicó lo que podría definirse como el primer libro "anti-mormón". Se titulaba "Mormonism Unvailed" [El Mormonismo al Descubierto]. Howe obtuvo declaraciones juradas de muchos de los vecinos y conocidos de Smith, y habló mucho de los primeros años de su vida; su participación en una actividad conocida como "búsqueda de tesoros escondidos", y otras actividades que no dejan bien parado a Smith. El Sr. Howe ataca al Libro de Mormón y diversos otros aspectos del mormonismo, pero nunca menciona la Primera Visión. Nunca menciona que Smith afirmó que había visto a Dios el Padre. ¿Por qué no? Creo que la respuesta es sencilla. Smith aún no había afirmado que había visto a Dios el Padre. Sencillamente no hay ninguna referencia en ningún escrito, mormón o de otro autor, anterior a la mitad de 1830 que claramente y sin vaguedades se refiera al acontecimiento de la Primera Visión y al supuesto encuentro con Dios el Padre y Jesucristo como dos personas separadas y distintas. En esta etapa, Smith todavía era monoteísta, todavía no había desarrollado las ideas que presentó tan claramente en el discurso dado en los funerales del élder King Follet.

 

     A pesar de la enorme importancia que el mormonismo le asigna en el presente a la supuesta 'Primera Visión' de Smith, esta experiencia fue publicada oficialmente en el periódico mormón Times and Seasons el 15 de marzo de 1842, 22 años después de su supuesto acaecimiento. Como esta experiencia no fue conocida por nadie sino hasta 1842, ¿cómo es posible que el relato de Smith haya provocado "una encarnizada persecución" de parte de los profesores de religión y de "todas las sectas" unidas contra él?

 

     James B. Allen, profesor adjunto de historia en la Universidad de Brigham Young, pone en duda que Smith haya sido perseguido por relatar su experiencia con los dos Personajes en la arboleda. Él dijo:

 

"Según José Smith, él contó la historia de la visión inmediatamente después que ocurrió, a comienzos de la primavera [en los EE.UU.] de 1820. Como resultado, él dijo que recibió inmediata crítica en la comunidad. Sin embargo, hay poca evidencia, si es que hay alguna, de que en 1830 José Smith haya estado contando la historia en público.  Si la estuvo contando, al menos nadie pareció considerarla lo suficientemente importante como para haberla anotado en aquel tiempo, y nadie lo criticó por ella [...]. El hecho que ninguno de los escritos contemporáneos disponibles acerca de José Smith en 1830, ninguna publicación de la Iglesia en aquella década, y ningún diario personal contemporáneos, o correspondencia conocida hasta ahora, mencione el relato de la primera visión, es evidencia convincente de que a lo más recibió sólo una circulación limitada en aquellos primeros días [...]. Por todo esto, parecería que los miembros de la Iglesia en general no recibieron información acerca de la primera visión hasta 1840, y que el relato ciertamente no tuvo el lugar prominente en el pensamiento mormón como el que tiene hoy en día". (Dialogue: A Journal of Mormon Thought, vol. 1, Nº 3, pp. 30-34, otoño [en los EE.UU.] de 1966).

                                                        

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