EL TRIBUNAL DE CRISTO

LA  LUZ  TRAE  LA RESPONSABILIDAD

 

El Tribunal de Cristo se establecerá cuando el Señor Jesucristo regrese a la tierra. "El Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino" (2 Timoteo 4:1).

El juicio revelará quienes son justos y quienes son inicuos a la vista de Dios y Cristo. "Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve" (Malaquías 3:18).

El juicio se basará en la responsabilidad hacia Dios. La responsabilidad viene por el conocimiento de la Verdad, y ésta llega  ser la base para el juicio. "El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero". "Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz" (Juan 12:48; 3:19).

A aquellos que ignoran la Verdad no se les llama a que comparezcan personalmente ante el tribunal de Cristo. Aquel que "no entiende, semejante es a las bestias que perecen". "El hombre que se aparta del camino de la sabiduría vendrá a parar en la compañía de los muertos". "Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan". "Muertos son, no vivirán; han fallecido, no resucitarán" (Salmos 49:20; Proverbios 21:16; Hechos 17:30; Isaías 26:14).

El juicio implica el recogimiento de todos aquellos que han llegado a ser responsables. Cuando Cristo regrese, la mayoría de ellos estarán muertos, aunque aún habrá algunos viviendo. Los que en aquel tiempo estén en el sepulcro resucitarán y serán llevados al lugar del juicio junto con aquellos que aún estén vivos.

"Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua". "Y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación". "El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente" (Daniel 12:2; Juan 5:29; 11:25, 26).

Las enseñanzas populares de la "iglesia" respecto a que uno se va al cielo o al infierno son claramente antibíblicas (enlace a 'mortal'). Las palabras más comunes que algunas veces se han traducido como 'infierno' deberían verterse como 'sepulcro', como a menudo se hace.

En varias ocasiones el significado es simbólico del juicio futuro y de la destrucción de los inicuos - ver Malaquías 4:1; 2 Tesalonicenses 1:5-10 - sírvase ir a 'el día del Señor' (sólo en inglés en el presente).

 

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